Hoy, más que nunca, hay una tendencia obsesiva por darle valores numéricos a la capacidad humana. Los años que llevo en mi oficio no tienen ningún valor si no tengo trofeos para mostrar. Una hoja de vida razonable, debe estar impregnada de diplomas, títulos y premios. Para obtener un contrato del gobierno, se suman puntos (como quien suma granos de trigo). La cantidad de puntos es proporcional a la cantidad de “condecoraciones”. Nunca se toma en cuenta la experiencia o capacidad real de las personas y empresas. Nadie investiga… Se limitan a sumar puntos. Esto ha disparado una avalancha de expertos en triquiñuelas legales dirigidas a aumentar la acumulación de puntos y así, obtener convocatorias y contratos del gobierno. En la mayoría de los casos, las obras públicas acaban en las manos equivocadas. Me atrevo a decir que, a pesar del clientelismo, el país funcionaba mejor cuando este tipo de trabajos se asignaba “a dedo” y sin poner en peligro la integridad del funcionario encargado. Este afán de acumular méritos y cumplir cuotas tiene muchos otros lados oscuros:
domingo, 18 de octubre de 2009
LAS SUMAS DE MÉRITOS
Hoy, más que nunca, hay una tendencia obsesiva por darle valores numéricos a la capacidad humana. Los años que llevo en mi oficio no tienen ningún valor si no tengo trofeos para mostrar. Una hoja de vida razonable, debe estar impregnada de diplomas, títulos y premios. Para obtener un contrato del gobierno, se suman puntos (como quien suma granos de trigo). La cantidad de puntos es proporcional a la cantidad de “condecoraciones”. Nunca se toma en cuenta la experiencia o capacidad real de las personas y empresas. Nadie investiga… Se limitan a sumar puntos. Esto ha disparado una avalancha de expertos en triquiñuelas legales dirigidas a aumentar la acumulación de puntos y así, obtener convocatorias y contratos del gobierno. En la mayoría de los casos, las obras públicas acaban en las manos equivocadas. Me atrevo a decir que, a pesar del clientelismo, el país funcionaba mejor cuando este tipo de trabajos se asignaba “a dedo” y sin poner en peligro la integridad del funcionario encargado. Este afán de acumular méritos y cumplir cuotas tiene muchos otros lados oscuros:
jueves, 8 de octubre de 2009
XENOFOBIA INSTITUCIONALIZADA
La constitución del ’91 otorgó, con muy buena intención, una serie de beneficios a las etnias. Se les concedieron oportunidades por encima de las de otros colombianos. Las etnias tienen, entre otras cosas, espacios pre-asignados dentro de la televisión estatal. Si se supone que somos una sociedad igualitaria sin distinciones de raza o sexo, la política que favorece a las etnias resulta discriminativa. No deberíamos beneficiar ni perjudicar a nadie por el color de su piel, su nivel de ingresos o sus costumbres regionales. Por otra parte, estas medidas encierran un enfoque paternalista. No una política de desarrollo.
La parte del país que se siente olvidada y rezagada es la causa de la mayoría de nuestros problemas. Las soluciones que han adoptado los últimos gobiernos han dado más resultados negativos que positivos. El bachiller o el universitario promedio, inclusive el que no ha recibido mucha educación, ante la ausencia de oportunidades, se ve obligado a emigrar o buscar ingresos con el narcotráfico y los grupos armados.
Las zonas rodeadas con algún tipo de industria, logran crear comunidades estables. En Becerril (Cesar) entrevisté a varios jóvenes que ya tenían previsto trabajar en las minas de carbón apenas terminaran sus estudios. En el norte del valle, a pesar de los problemas de narcotráfico y paramilitarismo, hay poblaciones agrícolas que gozan de cero desempleo.
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