miércoles, 17 de abril de 2024

 Habitualmente publico mis escritos. Con el objeto de dar más agilidad a este Blog, comenzaré a incluir artículos con los cuales me identifico. Me llamó la atención este análisis de un periodista español.

La tragedia de Gustavo Petro

(Columna publicada en ABC España, febrero 15/24)

Por: Carlos Granés.

Lo desgarrador es su nula capacidad para gestionar lo real y concreto.

Quienes tienen el hechizo del poder en América Latina no suelen ser políticos al uso, sino personajes desmedidos, con alma de visionarios o redentores más que estadistas o gobernantes tradicionales. Basta con pasar revista a los mandatarios actuales, tanto a los de derechas – Bukele o Milei – como a los de izquierdas – AMLO, Boric o Petro – para comprobarlo: ninguno de ellos llegó a la presidencia de su país para gobernarlo, sino para salvarlo. Tocados por la providencia se impusieron la misión de refundar sus países y hacer de su paso por la jefatura del Estado un hito, un parteaguas en la historia. Pero entre todos estos presidentes el caso más fascinante es el de Petro. Él es quien tiene una imagen más sobredimensionada de sí mismo, tanto que Colombia le queda chica y en consecuencia ha querido convertirse en un líder mundial y tutelar la causa contra el cambio climático. No solo intenta redimir a Colombia de 200 años de mal gobierno, sino la humanidad entera de su inminente extinción.

Nadie como él está tan persuadido de su propia bondad, de su hermosura moral y la urgencia de sus propósitos. Quiere cambiar el sistema económico mundial para que el capitalismo no devore el planeta. Quiere la paz para Colombia y el mundo, y no una “paz neoliberal” como la que firmó Santos con las FARC, sino una paz total que apacigüe de una vez y para siempre todos los focos de violencia en Ucrania, Palestina y el cosmos entero. Así lo expresó en un discurso ante la ONU. La humanidad después de oír su palabra debería saber que su misión es “expandir el virus de la vida por las estrellas del universo”.

Lo desgarrador en el caso de Petro es que la misión histórica que cree tener a cuestas contrasta con una nula capacidad para gestionar lo real y concreto. Mientras se eleva a otear desde el cosmos los males de la humanidad, su propio hijo se enriquece con dineros del narcotráfico y su esposa deambula de parranda por el mundo con un séquito de masajistas, maquilladores y estilistas que le ha costado al estado colombiano 112 mil dólares. El mismo se destaca por incumplir las citas de primer nivel con la excusa de que el presidente no madruga, y todo indica que ha encargado a Xavier Vendrell promotor del Tsunami Democratic. que repita su infame gesta acosando a los magistrados de la Corte Suprema en Bogotá. Pequeñez, mediocridad y violencia que contrastan con una verborrea seráfica.

La distancia abismal que hay entre sus ideales y sus logros, entre la imagen que tiene de sí mismo y sus capacidades reales, convierte a Petro en un personaje trágico. Condenado al autoengaño y al victimismo, achaca su inevitable fracaso no a su ineptitud sino al complot de los malos. Lo fascinante es que su desgarramiento es el drama humano por excelencia. Nunca estamos a la altura de nuestros deseos o ideales, nuestra imaginación siempre es más potente que nuestra voluntad. La fatalidad para Colombia es tener que presenciar esa tragedia humana en el palacio de gobierno.

Nota: En Realidad este personaje nunca debió pertenecer Ni a la Política, ni mucho menos a alguna esfera de Gobierno ni en Colombia ni en otro lugar. Quizás de pronto seria aceptado en un sistema de Gobierno, como el de Venezuela actualmente.

¡Realmente es Un Desastre Total!

A tal punto que se ha convertido vergonzosamente en un “Mandatario” ridículo, y en el Hazmerreir mundial, que pone a Colombia en una posición y opinión errada de la política global.

Pero se debe decir que realmente en el promedio general los colombianos NO son así, en general son en promedio educados, inteligentes y moderados al hablar. Pero su presidente actual internacionalmente tristemente, envía un mensaje muy vergonzoso del pueblo colombiano, ¡realmente NO los representa! 

Como lo mencioné antes Gustavo Petro 

¡ES UNA VERGUENZA MUNDIAL!







viernes, 2 de febrero de 2024

DEMOCRACIA




Siempre supe que mi abuelo paterno, para sostener su familia (sus nueve vástagos), tenía que romperse el alma entre numerosos puestos públicos y un chircal que operaba en su casa solariega, de lo que hoy día es el barrio San Cristóbal. Los recuerdos de niñez de mi padre, giraban alrededor de esa casa y de una Bogotá pueblerina donde el tranvía de mulas llegaba hasta Chapinero. Hablamos de los comienzos del siglo XX. En 1904 se celebraron las elecciones donde salió elegido el General Rafael Reyes como presidente de Colombia. Contaba mi padre que, en el día de elecciones, los trabajadores del chircal, llegaban saturados de licor a presumir por las múltiples veces que habían podido votar.

 -- Hoy voté tres veces patrón y las tres por el General— 

 Con los nuevos controles de la registraduría, estas prácticas han perdido vigencia. Es muy difícil que una sola persona pueda emitir más de un voto por elección. Hay, sin embargo, otros factores que afectan seriamente el buen manejo de la democracia. A pesar de llevar más de 200 años de tradición republicana, seguimos siendo una sociedad eminentemente feudal. Una sociedad heterogénea, con diferencias abismales en los niveles de ingresos. Tenemos una clase empresarial y los grandes hacendados que controlan el flujo de dinero (los señores feudales). Una clase media urbana formada por profesionales de diferentes géneros, la clase emergente compuesta por pequeños empresarios, agricultores minifundistas y empleados medios (los comerciantes). Estos grupos son los generadores de impuestos y, se podría decir, que sostienen al estado. Sin embargo, no dejan de ser una minoría en un país de casi 50 millones de habitantes. El resto de la población, es una enorme masa de trabajadores informales que sobreviven a base de oportunismo, oficios ocasionales, limosna y subsidios. Una mayoría sumergida en la pobreza y la ignorancia (los siervos). 

 En el sistema democrático, el rey y su corte son remplazados por la clase política. Una fauna heterogénea donde, en muy pocas ocasiones, la linterna de Diógenes logra encontrar un hombre honrado. Los animales más notorios dentro de ese grupo son los demagogos. Personajes que manipulan a los siervos con promesas y subsidios para conseguir su voto. El hecho es que, la mayoría de nuestros votantes carece de buen criterio. Se dejan sobornar con facilidad y votan, generalmente, por el candidato equivocado. Esta situación produce mandatarios ineficientes y oportunistas, con una visión muy mezquina de cómo se debe usar el poder obtenido. Responden a sus intereses y rencillas personales ignorando la responsabilidad que implica gobernar un país o una región. 

 Estamos muy lejos de saber cómo elegir a nuestros gobernantes. Muy lejos de entender cómo debe funcionar la democracia. Falta mucha educación para que logremos ser una sociedad que mire para adelante y entienda que el país funciona si todos trabajamos en una forma unida y positiva sin esperar favores del gobierno. Por otro lado, los que gobiernan, deben hacerlo sin odios ni preferencias por ningún grupo específico de este “cocktail” de culturas que somos. Deberían luchar por el progreso económico del país como conglomerado, beneficiando a las clases productivas (las que generan empleo) no atacándolas y exprimiéndolas para justificar sus desproporcionados sueldos. 

 Aprendamos a manejar bien la democracia. Todavía estamos a tiempo.



miércoles, 10 de enero de 2024

VIDA NUEVA


Para un niño de 8 años, un cambio de colegio significa enfrentarse a una vida totalmente nueva. Cambian las relaciones, el comportamiento diario. Es como llegar a otro mundo. El recuerdo que tengo de mi vida, anterior al Gimnasio Moderno, es un poco vago pero muchas imágenes siguen vigentes. Hasta segundo de primaria, estuve en un colegio estatal, donde las docentes hacían todo lo posible para integrar esa multitud multicultural a la civilización occidental. Me introdujeron a la música clásica. Tuve sesiones dónde nos ponían a escuchar fragmentos de Schubert, Chopin y otros compositores. Había conferencias sobre cómo vestirnos y consejos de higiene. El que me viene a la memoria tiene que ver con el manejo de las medias, decía así: “Al acostarse, es necesario quitarse las medias para lavarlas. Los que no tengan sino un par de medias, deben estirarlas encima de los zapatos para airearlas y poder usarlas al día siguiente”. 

 No pude averiguar cuáles, de todas esas mujeres que integraban mi curso, eran las culpables de tener un solo par de medias, nunca me les acerqué a una distancia suficiente para percibirlo. Era un grupo de niñas poco comunicativas y poco interesadas en relacionarse con ese infante tímido y distraído. Por esa época, mi padre era muy conocido por su compañía de teatro y sus escritos como periodista. Asumiendo que yo tenía ese mismo germen en la sangre, me reclutaban para los espectáculos del colegio y, dentro de las muchas actividades, acabé bailando Minué con la hija de una amiga de mi madre.  

Nunca supe la razón por la cual me cambiaron de plantel educativo, pero hoy puedo admitir que fue una de las mejores cosas que me han pasado en la vida. Además del despiste por el cambio de ambiente, comencé a enfrentarme con contemporáneos que, de una u otra manera, se comunicaban conmigo. Ya fuera para pelear o dialogar. Descubrí gente que me invitaba su casa, conocí sus familias, asistí a eventos como fiestas de cumpleaños, me llevaron a lugares, como los clubes sociales, cuya existencia yo ignoraba. 


Cosas y situaciones que no se veían en ese mundo nómade de la farándula. Así, entre carreras de tapas de gaseosa, juegos de canicas, balones de futbol y carros primitivos de control remoto, matoneo por parte de los más grandes, empiezo a descubrir que, fuera del círculo familiar, se pueden hacer amistades y, después de muchos años puedo decir, amistades para toda la vida.