LOS POLÍTICOS
Hoy día, se ha perdido el verdadero sentido de las funciones de un político. Lo que debería ser Representar a la comunidad, formular políticas públicas (sustantivas, regulatorias, etc.), y gestionar el gobierno, son nociones que parecen haberse olvidado. La primera razón para aspirar a un puesto público, parece ser el salario tan desproporcionalmente alto que ellos mismos se han asignado. Los intereses que quieren representar, no son comunitarios sino personales. Promueven propuestas de gobierno caprichosas y totalmente ausentes del beneficio común. La voracidad tributaria y la falta de previsión de nuestros dirigentes no ha hecho más que perjudicar la iniciativa privada en el país que es el verdadero motor de la economía. Han dejado de existir muchas pequeñas y grandes empresas, variedades de agricultura y oportunidades de empleo. También, algunos, han logrado ahuyentar las posibilidades de inversión extranjera. Educar a los políticos para que cumplan con sus verdaderas funciones es una labor casi imposible. La mayoría de estos individuos, están allí, más por oportunismo que por servir a la comunidad. Sin embargo, el problema mayor no son los políticos, son los electores. Una masa ignorante de sus responsabilidades, dentro de una democracia, es presa fácil de los demagogos que ofrecen subsidios, y otras prebendas, para obtener votos. Hay que buscar maneras de educar al pueblo para que sepa elegir bien. Los establecimientos que existen, con ese objetivo, no parecen tener suficiente penetración. Debemos unir esfuerzos, entre todas las instituciones de comunicación. Elaborar programas dirigidos a saber escoger los dirigentes. Esto debe ser a todo nivel. El problema se extiende a las elecciones regionales. Funcionaban mejor los alcaldes que los gobiernos asignaban a dedo que los elegidos por las comunidades. Colombia debe aprender una mejor forma de como escoger a sus dirigentes.L E Osorio, Marzo 23 de 2026



2 comentarios:
Es un clarisimo reflejo de la falta de educación y la corrupción. El voto tiene un precio que el "político" esta dispuesto a pagar y el elector a dejarse sobornar.
El ‘político’ ya no es político. Ahora es un ‘encantador de serpientes’. LEO me gustó mucho tu artículo. Expresas muy bien el mercantilismo en el que se convertido el ser ‘político’.
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